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jueves, 30 de octubre de 2008

La gran ampliación


En los años 90, un nuevo cambio de domicilio, me permitió por primera vez disponer de una habitación especial para la maqueta. De hecho fué un cuarto especialmente construido aprovechando un rincón del garaje, lo que de dió una habitación de 2,20 x 2,70 m.

Decidí acometer una ampliación, dejando la parte existente como zona "de circulación" y dedicar toda la ampliación a una gran estación término. La decisión de hacer este tipo de estación como motivo principal de la nueva zona fue porque estaba bastante defraudado respecto a la zona composición de trenes de mercancías que tenía mi vieja maqueta. Para que este tipo de instalaciones de mercancías funcione bien, es imprescindible poder enganchar y desenganchar vagones y poder empujarlos sin que se cierren los enganches. Desgraciadamente, la escala Z está muy limitada en ese aspecto, ya que los desenganchadores no funcionan demasiado bién y es imposible empujar vagones desenganchados. Así que esta zona prevista para maniobras con trenes de cercanías, quedó siempre muy desaprovechada, y sólo la utilizaba para estacionamiento de composiciones.

Esto me hizo dedicarme más a trenes de pasajeros, pero éstos en general funcionan en composiciones fijas por lo que todo su aliciente está en la circulación... excepto si llegan a una estación término. En este caso, cuando han entrado con la locomotora por delante, hay que cambiar la locomotora al otro extremo y volver a situar el tren en las vías de la estación dispuesto para su salida. Además, si la locomotora es de vapor, normalmente hay que cambiarla de sentido, lo que lleva a la necesidad de un puente giratorio, y como consecuencia a una rotonda. Todo ello aporta un gran interés al funcionamiento de la maqueta, y aunque requiere tambén operaciones de enganche y desenganche, no son tan críticas.

Así que decidí diseñar una estación término con seis vías, y con su correspondiente taller de vapor, puente giratorio rotonda, etc.

Siempre me había seducido la época del vapor (de hecho mi primera maqueta en H0 era de esa época) de manera que decidí centrarme también la época del vapor en mi maqueta Z y dar sentido así a todas esas instalaciones de la estación término.

Hasta ese momento, mi maqueta no había tenido una época definida y de hecho el tren estrella era una composición de cuatro coches TEE y una locomotora BR 120 como se ve en la fotografía adjunta.
Desafortunadamente este tren quedaba fuera de época y lo lamenté bastante, ya que además el funcionamiento de esta composición siempre fué perfecto. Sin embargo, como se vé en esta misma imagen la locomotora 120 es eléctrica, por lo que exigiría una catenaria.

Nunca di el paso de instalar una catenaria en mi maqueta. En primer lugar porque la catenaria de Märklin para Z me parece muy fea, y además porque instalar una catenaria en una maqueta de Z supone un inconveniente grave para el mantenimiento y limpieza de la vía. Así que decidí pasarme a la época del vapor con todas sus consecuencias. Aunque en ese momento tenía sólo dos locomotoras de vapor, y además iguales (dos BR 74). Poco después adquirí la caja del tren Rheingold 8133 con su locomotora BR18.4 que se ve en la fotografía adjunta.


De esta manera, mi maqueta pasó a fijarse temporalmente en los años 30-50 del siglo XX, es decir lo que los modelistas denominan épocas II y III y por supuesto, en la zona geográfica de Alemania, ya que casi todo el material de Märklin corrresponde a esa zona.

Como antes decía, esta ampliación comenzó en los primeros años 90, y el circuito y la infraestructura lo completé hacia 1993. Sin embargo, en ese momento ocurrieron una serie de circunstancias que me hiciero dejar la afición por un largo periodo, en el cual la maqueta quedó abandonada.

Así que fué ya hacia el 2006 cuando decidí retomar la afición y rehabilitar la maqueta. Por supuesto hubo que limpiarla cuidadosamente y lijar toda la vía que se había oxidado durante los más de 10 años de inactividad. También hubo que desarmar todas las locomotoras, limpiarlas y engrasarlas y repasar todos los vagones. Dice mucho de la calidad de Märklin que se pudiese realizar toda esta rehabilitación con un esfuerzo no demasiado grande y que después de eso, todo volviese a funcionar bién.

En los últimos dos años he continuado trabajando en la maqueta, principalmente en la terminación de la decoración. Esto me ha dado algunos quebraderos de cabeza, ya que una estación término grande de mediados del siglo XX está situada por definición en el centro de una gran ciudad, de modo que el paisaje que la rodea debe ser de calles y edificios de ciudad. Como ya he comentado, la oferta de edificios para la escala Z de los fabricantes habituales de complementos, Faller Wollmer, Kibri, etc es muy limitada, y en el caso de edificios del tipo que yo buscaba la oferta es nula.

Afortunadamente encontré una solución bastante buena: Existen algunos fabricante de maquetas de cartón que fabrican reproducciones de edificios que pueden utilizarse para maquetas de tren. Algunos fabricantes tienen modelos especialmente creados para maquetas de trenes como Effekt-Kartonmodellbau. ¡que tiene toda una colección de edificios de ciudad en las escalas H0, N, TT y Z, justo lo que yo necesitaba!

Otros fabricantes como Schreiber-Bogen fabrican maquetas muy detalladas de edificios (castillos, iglesias, etc) que aunque no están específicamente pensadas para maquetismo ferroviario se pueden adaptar siempre que haya coincidencia (o semejanza) de escalas. Por ejemplo, yo he incorporado en mi maqueta una magnífica maqueta de cartón de la iglesia Fraukirsche de Dresde de éste último fabricante. La imagen adjunta da idea del detalle de éstos modelos.

En el momento actual dispongo de una buena cantidad de edificios de cartón y los he usado para algunas fotografías como fondo, aunque su colocación todavía no es definitiva.

Durante estos dos últimos años he adquirido bastante material rodante, todo él de la época II en Alemania (y por lo tanto de la DRG), fundamentalmente locomotoras de vapor y coches de viajeros, aunque también algunos vagones de mercancías y un también un tren automotor VT08.

Las fotografías de los siguientes reportajes pueden dar una buena imagen de la situación actual de mi maqueta.
Reportaje Noviembre 2007

Reportaje Julio 2008

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mi primera maqueta en Z

Como decía en la entrada anterior, hacia 1977, diseñe y construí mi primera maqueta de escala Z. Entonces estaba recién casado y vivíamos en un apartamento de 50 m2 por lo que la cuestión de espacio era absolutamente fundamental. La única posibilidad fue construir una maqueta del tamaño de una puerta (200 x 70 cm) que se podía guardar colgada en la pared justamente detrás de una puerta. Esta forma de guardarla también implicaba limitaciones en la altura.

Dediqué bastante tiempo a hacer un diseño que me diese las máximas posibilidades con ese tamaño limitado y lo que hice fue crear un circuito del tipo "hueso de perro" es decir un tramo largo que simula ser doble vía y que en ambos extremos se cierra con un lazo. Los lazos quedan ocultos debajo del decorado por lo que aparentemente se ve un circuito de doble vía. A su vez, este circuito se dobla sobre si mismo, de modo que hay una zona del circuito por la que pasan juntas dos vueltas de doble vía, cuatro vías en total aparentemente, aunque en realidad es la misma vía enrollada que pasa cuatro veces por el mismo sitio, dos en un sentido y dos en otro.

En esta zona de cuatro vías se monta una estación añadiendo alguna vía de sobrepaso adicional y en otro lugar se monta una segunda estación.

Añadí adosada a la estación principal una zona de apartaderos con la intención de hacer maniobras de formación de trenes de mercancías.

En los años 80, me cambié de domicilio, y eso me permitió instalar la maqueta de una forma permanente, sin tener que quitar todos los trenes para colgarla cada vez. Además me permitió ampliar un poco la anchura, que pasó a ser de 90 cm. Esto me permitió añadir una via de sobrepaso más a la estación principal, y además situar el edificio de la estación por el exterior del óvalo. La figura adjunta permite ver una "vista de pájaro" de esa situación de la maqueta, en la que estuvo bastantes años.

La fotografía anterior corresponde a un reportaje realizado hacia 1994 que puede verse completo en este enlace.

El circuito, como decía, es en realidad una única vía que pasa cuatro veces por la estación principal. Situando cuatro semáforos como señales de salida de estación, tenía un circuito acantonado con cuatro cantones, lo que permitía circular automáticamente hasta tres trenes. La particularidad es que las paradas se efectuaban siempre en la estación principal.

martes, 28 de octubre de 2008

Mis primeros trenes

Siempre me han gustado los trenes. De niño tuve dos "trenes eléctricos" como se decía entonces, de los que habia que montar en suelo, y luego volver a desmontarlos para guardarlos. El más antiguo de todo fué un tren de escala "0" de la marca Payá, todo un lujo que venía en un estuche de madera. No sé que fué de aquél tren pero no hace mucho he visto uno muy parecido en una exposición del Museo de Ferrocarril de Madrid.

Luego recuerdo que tuve otro tren, también de Payá en escala H0, y que también desapareció en alguna limpieza de trastos.

Ya de adulto, construí mi primera maqueta de trenes. Un tablero abatible, adosado a una pared, de un tamaño de aproximadamente 3 x 1 metros donde cabía un circuito bastante simple en escala H0. Ya se trataba de una maqueta de trenes Märklin con vía tipo "M" y llegué a juntar bastante material rodante, sobre todo locomotoras de vapor.

La imagen siguiente muestra un detalle de esa maqueta que todavía se conserva tal cual, en una casa de veraneo.

Esta primera maqueta me convenció de algo importante: la escala H0 necesita un sitio enorme para poder realizar una instalación que se asemeje a la realidad. Cuando no se dispone de ese espacio, se empieza por sacrificar algunas cosas: Así, los trenes tienen muchos menos vagones que en la realidad (Por ejemplo sólo tres coches de viajeros). Incluso los vagones de H0 se frabrican en muchos casos más cortos de lo que correspondería a su escala.

Por otra parte, las curvas son mucho más cerradas de lo que correspondería a la realidad y los circuitos de vías son tan cortos que en muchos casos cuando la cabecera de un tren llega a una estación, la cola está todavía saliendo de la estación anterior.

Se llega así a dos estilos de maqueta completamente distintos: Por un lado, aquellas instalaciones en las que se asumen todas estas limitaciones, y se hace un circuito de vías generalmente muy abigarrado, ocupando casi todo el espacio disponible, con gran cantidad de cruces y desvíos. Lo interesante de estas maquetas es la posibilidad de realizar una gran variedad de itinerarios y maniobras, aunque su aspecto difiere mucho de lo que es una red de trenes real. En estas maquetas el "juego electrónico" prima sobre los otros aspectos del hobby y por lo tanto la escala H0 con toda su potencia digital está en su terreno. De hecho es bastante habitual que la decoración de estas maquetas sea nula o reducida a un mínimo, porque a sus propietarios no les interesa tanto la imitación de un tren real como el manejo intensivo de los trenes. Además, y debido a las limitaciones de espacio, estas maquetas suelen "crecer en altura" de manera que los trenes trepan por varios niveles de vías superpuestas a base de rampas y espirales, produciendo una imagen de varios pisos de vía que en la realidad sólo se da en lugares muy determinados.

En el extremo contrario, están las maquetas que tratan de aproximarse más a la realidad, de manera que lo que vemos son trazados relativamente largos de vía (vía única o doble) suficientemente separados de las estaciones como para que al menos se pueda ver circular un tren entre dos estaciones durante un tramo varias veces superior a la longitud del propio tren. En el argot del hobby se llama "paradestrecke" (algo así como "camino para desfilar") a este tipo de tramos.

Además en estos casos se trata de trenes más largos, por ejemplo de cinco o seis coches de viajeros, reproducidos con su longitud a escala exacta. Por supuesto esto obliga a que las vías de estacionamiento y sobrepaso en las estaciones sean suficientemente largas y por lo tanto el aspecto del trazado de las vías resulta más próxino al real. Queda así un trazado mucho menos abigarrado y por lo tanto queda mucho espacio para desarrollar una decoración realista. El resultado de esto es una imagen más proxima a la realidad, y el interés del hobby se centra entonces en acercarse tanto como sea posible a esa imagen real, tanto en cuanto al trazado de vías, como a la composición de los trenes, como a un paisaje cuidadosamente reproducido.

El problema es que hacer esto último en escala H0 requiere un espacio enorme, por lo que es inabordable en una vivienda. Sólo vemos maquetas así en escala H0 cuando se trata de maquetas consruidas para su exibición pública en grandes locales.

Aquí es donde las escalas pequeñas tienen su oportunidad. Refiriéndonos a la escala Z, es posible realizar una maqueta del estilo descrito en segundo lugar, en un espacio tan reducido que pueda "convivir con una familia" en una vivienda. De hecho los aficionados al modelismo ferroviario no se plantean en general, hacer una maqueta que ocupe más o menos espacio en función de la escala que utilizan, sino que utilizan todo el espacio del que pueden disponer, lo que dará más o menos posibilidades en función de la escala utilizada. Incluso, aunque algunos afortunados no tengan limitaciones de espacio en un momento dado, una maqueta muy grande supone un problema si las circunstancias de la vida nos imponen cambiarnos a otra casa de dimensiones más "normales"

Siendo respetables ambas posiciones, a mí me seducía mucho más la segunda opción, por lo que en fecha tan lejana como 1977, me pasé a la escala Z, y ahí sigo.