martes, 20 de enero de 2009

Por un pelo!


Quizá alguno de los lectores de este blog (me sorprendo al ver las cifras del contador de visitas) no haya entendido bien la preocupación que me llevó a hacer algo tan complicado como construir una pista de una sola pieza para la rampa en hélice.

Hay dos razones: la primera es que al ser una única pieza, su flexibilidad es uniforme con lo cual no es difícil mantener una pendiente constante en toda su longitud. Si tuviese empalmes "clásicos" con una pieza de refuerzo por debajo, las zonas reforzadas serían más rígidas y por lo tanto la pista tendería flexionar más por las zonas no reforzadas que por las reforzadas haciendo difícil mantener una pendiente uniforme. Téngase en cuenta que las matemáticas nos dicen que la forma de esta pista es un helicoide recto, y esa es una superficie no reglada, de manera que hay que forzar un tanto la flexibilidad de la madera para conseguir darle esa forma.

Pero la principal razón ha sido mantener un espesor uniforme y lo más delgado posible en toda la pista. El mantener un espesor pequeño, tiene por objeto conseguir que la distancia entre dos vueltas de la hélice sea lo menor posible. De esta forma la pendiente de subida será lo más pequeña posible.

Naturalmente mantener la menor distancia entre las vueltas sucesivas tiene el límite de que debe quedar altura suficiente para que circulen los trenes, teniendo en cuenta que parte de esa altura estará ocupada por la vía, el aislante de goma, y el propio espesor de la pista de madera , así que la altura útil queda disminuida por esas causas. De hecho me he dado cuenta de que en mi caso los clavillos que sujetan la vía, después de atravesar la traviesa, la goma y la madera, asomaban por debajo como medio mm, así que esos clavillos son los que limitaban la altura máxima de los trenes.

Por supuesto, la altura máxima de los trenes la dan los pantógrafos de las locomotoras eléctricas. En algunas maquetas, en un caso como este, se dispone un alambre que comprime los pantógrafos hacia abajo, para que éstos no toquen con la pista superior, Sin embargo este alambre supone un rozamiento con el pantógrafo y por lo tanto un cierto freno, y yo no quería ninguna oposición al movimiento de los trenes.

En la fotografía que encabeza este artículo, se puede ver como una locomotora eléctrica, con su pantógrafo extendido, pasa justamente dejando un espacio de seguridad de al menos 2 mm. hasta las puntas de los clavillos que asoman por la base de la pista de más arriba.

Sin embargo, quizá alguien pueda decir que esa locomotora no lleva su pantógrafo completamente extendido, ¡Y es cierto! La posición de ese pantógrafo corresponde a la que adopta cuando va frotando contra un hilo de catenaria, que aquí no existe. En la foto de la derecha, vemos que el pantógrafo de la derecha está a esa altura que corresponde a cuando circula bajo una catenaria, mientras que el pantógrafo de la izquierda tiene la posición que adopta cuando no tiene cable. ¡Si la locomotora circulase por la rampa con los pantógrafos completamente extendidos, tropezaría con las puntas de los clavillos que sobresalen de la madera! . Incluso, si se esmerilan estas puntas para que no sobresalgan tropezaría con la madera de la pista superior, frenándose.

Como ya he comentado, en principio mi maqueta va a ser "todo vapor" pero sin descartar que en el futuro pueda electrificarse en todo o en parte. Por eso, las pruebas de gálibo las hago con una locomotora eléctrica, porque no quiero tener problemas si en un futuro pongo locomotoras eléctricas. Sin embargo lo que si tengo claro es que aunque llegue a poner una catenaria ésta no va ser nunca operativa, de modo que el que el pantógrafo toque realmente el cable no es necesario, y más bien es un inconveniente. Así que siempre he pensado que mis locomotoras eléctricas deben llevar algún sistema que limite el desplegado total del pantógrafo. Esto elimina los problemas como el que estamos tratando y cualquier otro problema derivado de enganchones o tropezones del pantógrafo.

Pero ¿como conseguir esto, en una cosa tan diminuta y delicada como el pantógrafo de una locomotora de Z, sin que se note, y sin producir daños irreparables en el pantógrafo? La solución que he encontrado es la siguiente: Utilizo un pelo de mi propia cabeza. A continuación quito el tonillo que sujeta el pantógrafo a la locomotora, y vuelvo a ponerlo dejando pillado un extremo del pelo. El otro extremo lo pego al frotador del pantógrafo con una mínima cantidad de pegamento de cianoacrilato, de forma que impida el desplegado total del pantógrafo. Espero que en la fotografía adjunta se pueda apreciar este pelo, al menos si se amplía la imagen.

Por eso, se puede decir que las locomotoras eléctricas podrán circular por la rampa de mi maqueta... ¡por un pelo! ;-)



1 comentario:

  1. Tendrás que reconocer que lo del pelo no es muy original.- Thomas A. Edison también probó con un pelo de la barba de un colaborador (no tengo claro si colaboró en algo más) para hacer el filamento de una bombilla, bien es verdad que con menos éxito que tú }:-)
    Afortunadamente tu parque de locomotoras eléctricas no es demasiado extenso porque podría poner en riesgo tu integridad capilar.
    Recuerdo hace muchos años, cuando mi madre llevaba las medias a "coger los puntos", que la zurcidora utilizaba un hilo prácticamente invisible pero muy resistente. Quizá en alguna mercería se pueda encontrar y sería perfecto para esta función.
    Me lo apunto porque aunque tampoco sea muy extenso mi parque cuenta con una docena de eléctricas y será buena idea limitar el despliegue de los pantógrafos (tampoco yo voy a poner catenaria funcional)

    Un abraZo

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