martes, 28 de octubre de 2008

Mis primeros trenes

Siempre me han gustado los trenes. De niño tuve dos "trenes eléctricos" como se decía entonces, de los que habia que montar en suelo, y luego volver a desmontarlos para guardarlos. El más antiguo de todo fué un tren de escala "0" de la marca Payá, todo un lujo que venía en un estuche de madera. No sé que fué de aquél tren pero no hace mucho he visto uno muy parecido en una exposición del Museo de Ferrocarril de Madrid.

Luego recuerdo que tuve otro tren, también de Payá en escala H0, y que también desapareció en alguna limpieza de trastos.

Ya de adulto, construí mi primera maqueta de trenes. Un tablero abatible, adosado a una pared, de un tamaño de aproximadamente 3 x 1 metros donde cabía un circuito bastante simple en escala H0. Ya se trataba de una maqueta de trenes Märklin con vía tipo "M" y llegué a juntar bastante material rodante, sobre todo locomotoras de vapor.

La imagen siguiente muestra un detalle de esa maqueta que todavía se conserva tal cual, en una casa de veraneo.

Esta primera maqueta me convenció de algo importante: la escala H0 necesita un sitio enorme para poder realizar una instalación que se asemeje a la realidad. Cuando no se dispone de ese espacio, se empieza por sacrificar algunas cosas: Así, los trenes tienen muchos menos vagones que en la realidad (Por ejemplo sólo tres coches de viajeros). Incluso los vagones de H0 se frabrican en muchos casos más cortos de lo que correspondería a su escala.

Por otra parte, las curvas son mucho más cerradas de lo que correspondería a la realidad y los circuitos de vías son tan cortos que en muchos casos cuando la cabecera de un tren llega a una estación, la cola está todavía saliendo de la estación anterior.

Se llega así a dos estilos de maqueta completamente distintos: Por un lado, aquellas instalaciones en las que se asumen todas estas limitaciones, y se hace un circuito de vías generalmente muy abigarrado, ocupando casi todo el espacio disponible, con gran cantidad de cruces y desvíos. Lo interesante de estas maquetas es la posibilidad de realizar una gran variedad de itinerarios y maniobras, aunque su aspecto difiere mucho de lo que es una red de trenes real. En estas maquetas el "juego electrónico" prima sobre los otros aspectos del hobby y por lo tanto la escala H0 con toda su potencia digital está en su terreno. De hecho es bastante habitual que la decoración de estas maquetas sea nula o reducida a un mínimo, porque a sus propietarios no les interesa tanto la imitación de un tren real como el manejo intensivo de los trenes. Además, y debido a las limitaciones de espacio, estas maquetas suelen "crecer en altura" de manera que los trenes trepan por varios niveles de vías superpuestas a base de rampas y espirales, produciendo una imagen de varios pisos de vía que en la realidad sólo se da en lugares muy determinados.

En el extremo contrario, están las maquetas que tratan de aproximarse más a la realidad, de manera que lo que vemos son trazados relativamente largos de vía (vía única o doble) suficientemente separados de las estaciones como para que al menos se pueda ver circular un tren entre dos estaciones durante un tramo varias veces superior a la longitud del propio tren. En el argot del hobby se llama "paradestrecke" (algo así como "camino para desfilar") a este tipo de tramos.

Además en estos casos se trata de trenes más largos, por ejemplo de cinco o seis coches de viajeros, reproducidos con su longitud a escala exacta. Por supuesto esto obliga a que las vías de estacionamiento y sobrepaso en las estaciones sean suficientemente largas y por lo tanto el aspecto del trazado de las vías resulta más próxino al real. Queda así un trazado mucho menos abigarrado y por lo tanto queda mucho espacio para desarrollar una decoración realista. El resultado de esto es una imagen más proxima a la realidad, y el interés del hobby se centra entonces en acercarse tanto como sea posible a esa imagen real, tanto en cuanto al trazado de vías, como a la composición de los trenes, como a un paisaje cuidadosamente reproducido.

El problema es que hacer esto último en escala H0 requiere un espacio enorme, por lo que es inabordable en una vivienda. Sólo vemos maquetas así en escala H0 cuando se trata de maquetas consruidas para su exibición pública en grandes locales.

Aquí es donde las escalas pequeñas tienen su oportunidad. Refiriéndonos a la escala Z, es posible realizar una maqueta del estilo descrito en segundo lugar, en un espacio tan reducido que pueda "convivir con una familia" en una vivienda. De hecho los aficionados al modelismo ferroviario no se plantean en general, hacer una maqueta que ocupe más o menos espacio en función de la escala que utilizan, sino que utilizan todo el espacio del que pueden disponer, lo que dará más o menos posibilidades en función de la escala utilizada. Incluso, aunque algunos afortunados no tengan limitaciones de espacio en un momento dado, una maqueta muy grande supone un problema si las circunstancias de la vida nos imponen cambiarnos a otra casa de dimensiones más "normales"

Siendo respetables ambas posiciones, a mí me seducía mucho más la segunda opción, por lo que en fecha tan lejana como 1977, me pasé a la escala Z, y ahí sigo.

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